No es una alergia alimentaria, pero sí tiene síntomas que se asemejan a ellas.
El
gluten es un grupo
de proteínas vegetales que se encuentran en la harina de los cereales de secano, fundamentalmente del trigo, pero también en la cebada, el centeno y la avena, o cualquiera de sus variedades e híbridos. Cerca del 1% de la población es intolerante a él, es decir, tiene la
enfermedad celíaca.
Esta condición crónica, tiene características de una enfermedad autoinmune -donde el sistema inmunitario ataca a las células que debería proteger- que provoca una lesión en la mucosa del intestino delgado, con atrofia en las vellosidades intestinales. Esto contribuye a producir una inadecuada absorción de los nutrientes de los alimentos, como las proteínas, grasas, hidratos de carbono, sales minerales y vitaminas.
La doctora
Macarena Lagos, inmunóloga de Clínica Las Condes , explica que no es una
alergia alimentaria. “Se genera una respuesta del sistema inmune en contra de la proteína del gluten, el que genera una respuesta autoinmune en contra del enterocito (células epiteliales del intestino encargadas de realizar la absorción de diversos nutrientes esenciales), que genera inflamación y que puede provocar daño al epitelio del intestino. Esto produce dolor abdominal, diarrea y, en niños, incluso puede disminuir el crecimiento”, dice.
A veces es muy sutil y puede manifestarse con pequeños dolores y distenciones, en personas en general delgadas, porque tienen mala absorción de los nutrientes
“Tiene un
trasfondo genético importante. Tener un pariente de primer grado con enfermedad celíaca confiere un riesgo importante de tenerla. En este caso, hay una carga genética importante, se nace con la predisposición y se puede desarrollar a lo largo de la vida”, agrega la inmunóloga.
Síntomas de la intolerancia al gluten
Sus síntomas habituales son la distensión y
dolor abdominal recurrente, diarrea y anemia. “Muchas veces, aparece en la búsqueda de una causa de anemia. Por eso, las personas se pueden sentir
somnolientas o cansadas”, dice la especialista.
Cuando el síndrome de mala absorción es abundante, con bajas de peso, la enfermedad celíaca es muy amplia y puede ser muy grave. En los primeros años de vida incluso puede afectar el desarrollo de los niños.
Para reconocerlo, los síntomas más comunes son:
- Dolor o inflamación de abdomen.
- Náuseas y gases o meteorismo.
- Diarrea o deposiciones blandas.
- Pérdida de peso.
- Cansancio y fatiga.
- Anemia.