La migraña es un tipo de cefalea que se caracteriza por un dolor agudo y pulsátil, que puede comprometer toda la cabeza, se asocia a náuseas, vómitos, fotofobia, fonofobia, de intensidad variable y de una duración entre 4 y 72 horas.
Desde el departamento de
Neurología de Clínica Las Condes, explican que existen tres tipos de
migraña:
- Migraña con aura: en estos casos existe alteración neurológica previa al inicio de la cefalea y pueden presentar hipoestesia (adormecimiento de las manos) o escotoma (oscurecimiento de la vía visual o vista de manchas de colores).
- Migraña sin aura: no existen efectos previos a la cefalea.
- Auras solas: estas son sin cefalea.
Migrañas crónicas y tensionales
Los especialistas CLC explican que a veces existen tratamientos incorrectos, abuso de ergotamínicos o de triptanes, que pueden hacer que la cefalea dure más de 15 días, ocasionando
migrañas crónicas.
Además, existe la
cefalea tensional, una de las más comunes y que habitualmente se presenta junto a la migraña. En estos casos, es difícil distinguir qué tipo de dolor de cabeza es el que aqueja al paciente. “Lo importante es que los tratamientos son diferentes y
si se maneja mal una migraña clásica o tensional, puede derivar en un dolor de cabeza crónico”, aclaran los especialistas.
Principal factor de riesgo
Uno de los factores determinantes son los
antecedentes familiares. En este sentido, “las migrañas con aura o sin ella, son generalmente cefaleas de origen hereditario, ya que hay un mal funcionamiento o desequilibrio de la relación del sistema neurovegetativo a nivel del
ganglio del quinto par, que genera alteraciones autonómicas y produce dolor, tanto a nivel facial como alteración de la contracción o relajación de las arterias cerebrales”, agregan los especialistas en neurología.
En esa línea, aclaran que
las mujeres son más propensas a padecer migraña. Esta puede comenzar en la niñez, alrededor de la menarquia y, principalmente, en pacientes con antecedentes familiares.
¿Qué alimentos pueden influir en la migraña?
Los psiquíatras manifiestan que existen alimentos que pueden favorecer la migraña tales como:
- Alimentos con preservantes o conservantes (glutamato monosódico).
- Alimentos que contengan nitritos o fenilalanina (como las nueces).
- Chocolates.
- Papas fritas.
- Carnes demasiado marinadas.
- Queso.
Sobre la alimentación, los médicos detallan que no a todas las personas les desencadena la crisis los mismos alimentos ya que, “hay pacientes que el chocolate les desencadena crisis y a otros el queso”.
¿Cómo se trata la migraña?
Existe un tratamiento farmacológico y otro que consiste en evitar elementos desencadenantes de la migraña, como el estrés, los alimentos o estímulos muy fuertes como luces y sonidos.
Respecto al tratamiento farmacológico, este ayuda a evitar los
dolores de cabeza. Generalmente se utiliza en personas con más de dos crisis semanales o más de seis mensuales, con medicamentos específicos. En esa línea, cuando son cefaleas leves, estas se pueden controlar con paracetamol o antiinflamatorios, pero si la crisis se va potenciando, se administran medicamentos más fuertes.
Además, existen terapias complementarias, neuromoduladoras, como la
acupuntura, que permiten ayudar a disminuir las
cefaleas tensionales y que, muchas veces, evitan la hospitalización de los pacientes para los casos más graves.