Diabetes, hipertensión, problemas a la tiroides o sobrepeso pueden poner en riesgo la salud de la mamá o del niño en gestación. La consulta preconcepcional y un seguimiento adecuado son clave.
Las
enfermedades crónicas requieren un cuidado especial que, con el inicio de un tratamiento, mejora el pronóstico y la calidad de vida de quienes la padecen. Sin embargo, ¿qué pasa cuando una mujer quiere embarazarse? Aquí, la
consulta preconcepcional juega un rol fundamental, pues permitirá pesquisar posibles problemas y reducir riesgos durante la gestación, para la mamá y su guagüita.
Según el
doctor Rogelio González, ginecólogo obstetra y especialista en
Medicina Materno Fetal, las mujeres con enfermedades crónicas deberán tener una mayor supervisión a lo largo de su embarazo. “Esta planificación debe iniciarse desde antes de la concepción. Se debe evaluar el estado de la enfermedad materna, modificar los tratamientos cuando corresponda y
elegir el mejor momento para un embarazo. La evaluación debe ser multidisciplinaria, entre el equipo de medicina Materno Fetal, y aquellos de distintas especialidades médicas o quirúrgicas”, explica el doctor González.
¿Cuáles son las enfermedades crónicas más comunes en el embarazo?
Diabetes
En caso de
resistencia a la insulina, diabetes pre-gestacional o aquella que aparece durante el embarazo, es necesario realizar un seguimiento estricto con el diabetólogo y el ginecólogo obstetra con el fin de mantener la
glicemia en un nivel próximo a la normalidad y vigilar el crecimiento fetal adecuado.
“El mal control metabólico de las mujeres que se embarazan teniendo diabetes se asocia con una mayor tasa de complicaciones, mientras que la
hiperglicemia -al momento de la concepción- aumenta el riesgo de
malformaciones fetales durante el primer trimestre del embarazo, además de alteraciones en los patrones del desarrollo fetal posterior. Esto incluye un
peso fetal excesivo,
llamado macrosomia, que se asocia a su vez en dificultades en el período del parto y del recién nacido”, explica el especialista.
Por otro lado, existen mujeres que no saben que tienen diabetes hasta que están embarazadas. “Por ello, es muy importante realizar un
examen de glicemia, que se hace en ayuna, durante el primer control del embarazo. Además, se suma la prueba de tolerancia a la glucosa entre las semanas 24 y 28”, agrega el doctor González.
Recomendaciones:
- Autocuidado y seguimiento de pautas especificas de régimen alimenticio
- Tener un seguimiento diario de los índices de azúcar en la sangre.
- Asistencia y motivación de controles con mayor frecuencia.
Diabetes gestacional
Se ha visto un incremento en los casos de
diabetes gestacional relacionados al aumento de la obesidad y el sedentarismo. Generalmente no da señales, por eso es importante la realización de la curva de glucosa solicitada en los controles con el ginecólogo.
“La diabetes gestacional produce, por ejemplo, mayor riesgo de crecimiento fetal inadecuado, ya sea bajo peso o en exceso, mientras que los recién nacidos son propensos a presentar complicaciones de
hipoglicemia en las primeras horas de vida”, explica el experto en Medicina Materno Fetal.
Hipertensión arterial
La
hipertensión puede ser una condición preexistente al embarazo, la que puede ser desencadenada por el embarazo: la llamada
preeclampsia, o una mezcla de ambas condiciones. “Esta es una situación de riesgo mayor que es necesario prevenir en lo posible o manejar adecuadamente”, agrega el doctor.
La preeclampsia se caracteriza por la elevación de la presión arterial en la segunda mitad del embarazo, mientras que la presencia de
retención de líquido y la
aparición de proteínas en la orina son más frecuentes en el primer embarazo.
“Algunos síntomas de severidad pueden ser el
dolor de cabeza con
alteraciones visuales y tinitus (
pitos en los oídos). También pueden sentir
dolor abdominal alto e
hinchazón importante de las extremidades. Si esto es acompañado por presión arterial superior o igual a 140/90, estamos en presencia de preeclampsia”, afirma el especialista.
Cabe mencionar que el extremo más severo de presentacion es con
crisis convulsivas en la llamada preeclampsia, que es una situación que debería ser evitada con el diagnóstico precoz y control de la enfermedad.
Los factores de riesgo son:
- Primer embarazo o historia familiar de preeclampsia.
- Edad extrema: menos de 20 años o más de 35.
- Embarazo múltiple.
- Obesidad u otras enfermedades preexistentes como hipertensión arterial crónica, diabetes mellitus, trombofilias, enfermedad renales
- Familia directa con antecedentes
Hipotiroidismo
Durante el embarazo, la demanda de la
hormona tiroidea es al menos 50% mayor, por lo que una alteración incipiente de su función podría provocar una respuesta insuficiente.
“Los síntomas son muy parecidos a los del embarazo, por lo que debemos estar atentos a los resultados de los exámenes (tiroxina o T4 y TSH sérico) y a la sintomatología. Algunos de ellos son
aumento de peso, somnolencia, cansancio, caída del cabello o retención de líquido”, enumera el doctor González.
La
depresión, el
asma,
enfermedades cardíacas, epilepsia, trombosis o disautonomía son otras
enfermedades que necesitan de un constante seguimiento de parte de los especialistas. En todas, la consulta preconcepcional y el control son clave. Actividad física, alimentación saludable y seguimiento de la enfermedad ayudarán a tener un mejor embarazo y un parto más seguro.